24 de Marzo: Aniversario de bombardeo de la OTAN a Yugoslavia

Un día como hoy, hace 18 años, la maquinaria de guerra de la Alianza Noratlántica (OTAN) aguardaba la orden para iniciar los bombardeos sobre Yugoslavia 48 horas más tarde, como colofón del desmembramiento de este país balcánico.

Estados Unidos y sus aliados del pacto bélico habían encontrado la fórmula para sacar el tema de la intervención militar del Consejo de Seguridad de la ONU y obviar así el seguro veto de Rusia y propinar el golpe final al gobierno de Slobodan Milosevic.

La operación, presentada al mundo como Conversaciones de Rambouillet, en Francia, (6 al 17 de febrero de 1999) para poner fin a los enfrentamientos armados en Kosovo, no fueron tales porque nunca estuvieron frente a frente en una mesa las delegaciones de Yugoslavia y los albano-kosovares.

Pero no solo eso resultó una farsa, sino también la propuesta de acuerdo de paz redactada por Washington.

Unido a la separación de Kosovo, esa fórmula obligaba a Belgrado a permitir tropas no solo en ese territorio, sino en todo el país, desplazamiento libre por aire, mar y tierra y, además, pagar los gastos de todo ese despliegue, una formulación inaceptable para cualquier Estado.

La entonces Yugoslavia firmó los documentos generales del tratado, menos los artículos que comprendían esos aspectos violatorios de la soberanía.

Precisamente el 22 de marzo de 1999 llegó a la capital yugoslava el negociador impuesto por Estados Unidos, Richard Holbrooke, para entregar a Milosevic un ultimátum: ‘acepta el paquete completo o la OTAN bombardea el país’.

El día 23 el parlamento federal rechazó el despliegue de las tropas de la OTAN, la señal que esperaba el secretario general del pacto, Javier Solana, para dar curso al ataque, que comenzó en la madrugada del 24.

Desde ese momento y hasta el 10 de junio fueron 78 días de incursiones aéreas de la OTAN con el empleo de más de mil aviones modernos, de acuerdo con fuentes de la Alianza.

Se realizaron 38 mil misiones para descargar bombas y cohetes que causaron la muerte de entre dos mil 500 y tres mil civiles.

Sin la autorización del Consejo de Seguridad fue desatada una guerra sobre un país miembro de la ONU, con el objetivo de ‘disuadir’ a sus autoridades a aceptar una virtual capitulación, la cual estuvo acompañada de una campaña sicológica para amedrentar a la población.

Los blancos militares destruidos, el argumento esgrimido para detener las acciones del ejército y la policía yugoslavos contra la población albanokosovar, fueron insignificantes, pero el barrido de puentes, fábricas, acueductos, refinerías, escuelas y hospitales sumieron al país en una profunda crisis económica.

De acuerdo con las autoridades de Belgrado, el daño causado se elevó a unos 100 mil millones de dólares y sus ciudadanos pasaron a ser los más pobres de Europa, según estudios británicos.

El fin justifica los medios, una sentencia atribuida a Napoleón Bonaparte, se aplicó a rajatabla por Estados Unidos y la OTAN: Yugoslavia sucumbió y después fracasó la alianza de Serbia y Montenegro en 2006.

Kosovo proclamó unilateralmente la independencia en febrero de 2008, y en noviembre de 2009 el presidente William Clinton inauguró en Prístina su propia estatua dorada y de tres metros de altura.

Fue un culto al artífice de aquellos bombardeos, que juristas internacionales se atreven a calificar de crimen, aunque nunca juzgado y mucho menos castigado.

Roberto Molina Hernández


Disclaimer: The contents of this article are of sole responsibility of the author(s). The Centre for Research on Globalization will not be responsible for any inaccurate or incorrect statement in this article. The Centre of Research on Globalization grants permission to cross-post Global Research articles on community internet sites as long the source and copyright are acknowledged together with a hyperlink to the original Global Research article. For publication of Global Research articles in print or other forms including commercial internet sites, contact: [email protected]

www.globalresearch.ca contains copyrighted material the use of which has not always been specifically authorized by the copyright owner. We are making such material available to our readers under the provisions of "fair use" in an effort to advance a better understanding of political, economic and social issues. The material on this site is distributed without profit to those who have expressed a prior interest in receiving it for research and educational purposes. If you wish to use copyrighted material for purposes other than "fair use" you must request permission from the copyright owner.

For media inquiries: [email protected]